Cómo funciona el IVA
El Impuesto al Valor Agregado se paga sobre la diferencia entre el IVA que cobrás en tus ventas (débito fiscal) y el IVA que pagaste en tus compras (crédito fiscal). Si el débito es mayor, pagás la diferencia. Si es menor, te queda un saldo a favor para los meses siguientes.
La alícuota general es del 21 %. Hay una alícuota reducida del 10,5 % para ciertos bienes y servicios, y una del 27 % para algunos servicios públicos a responsables inscriptos. Algunas operaciones están exentas.
A eso se suman las retenciones y percepciones de IVA que te hacen tus clientes y proveedores, que se descuentan del impuesto a pagar.
Qué incluye
- Registro de comprobantes de ventas y compras en el Libro IVA Digital.
- Control de que las facturas de tus proveedores sean válidas y estén bien emitidas.
- Imputación de retenciones y percepciones.
- Liquidación y presentación de la declaración jurada mensual.
- Control del saldo técnico y del saldo de libre disponibilidad.
- Envío del volante de pago y del resumen del mes.
- Presentación de regímenes de información asociados, si corresponde.
Cómo lo hacemos
- Cierre de mes: nos mandás o nos habilitás los comprobantes del período.
- Controlamos y registramos compras y ventas.
- Te pasamos el resultado antes de presentar, para que sepas cuánto vas a pagar.
- Presentamos y te enviamos la constancia y el volante de pago.
Errores frecuentes
- Computar crédito fiscal de facturas B o C. Solo la factura A da derecho a crédito.
- Olvidar retenciones y percepciones. Terminás pagando dos veces el mismo impuesto.
- Presentar fuera de término. Aunque el saldo sea cero, hay multa formal.
- Acumular saldo a favor sin analizarlo. Muchas veces hay retenciones que conviene solicitar que dejen de hacerte.